Hay paisajes que se quedan en la cabeza sin que sepamos muy bien por qué. Una línea de costa, unas barcas que parecen estar flotando sin moverse, el fondo del mar lleno de formas y colores que solo se ven cuando miras hacia abajo.
Esta ilustración parte de esa mezcla de tierra y agua que define cualquier isla. No pretende representar un lugar concreto, sino construir uno propio a partir de recuerdos, formas y pequeños detalles encontrados en el paisaje.
El fondo marino ocupa casi tanto espacio como el cielo, porque debajo del agua también hay todo un paisaje: plantas, rocas, peces y manchas de luz que cambian constantemente. Arriba, unas pocas barcas rompen la calma de la superficie.
Los colores son intensos y un poco exagerados, como una versión pasada por el filtro de la memoria. Más que una representación fiel de un sitio, La Isla Ilustración es mi propia manera de imaginar ese lugar rodeado de agua que, aunque sea pequeño, siempre parece contener un mundo entero.
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